CAPITULO 2
-FLASHBACK-
Amanda estaba ilusionada, iba
a cumplir un mes con aquel chico que tanto quería, y hoy se lo pensaba decir.
Le pensaba decir aquel "Te quiero" que nunca se había atrevido a
dejar escapar de entre sus labios, pero al que hoy quería dar libertad.
Hacia frio, pero eso era lo
de menos si iba a estar con esa persona que quería que le diese calor y le
protegiera del frio para el resto de su vida. Amanda se sentó en un banco del
parque, faltaban cinco minutos... Esperó... Esperó... Ya pasaba cuarto de
hora... Siguió esperando... Y un WhatsApp que llega: "No me esperes, no
tengo pensado ir. Esto se acabó, lo siento"
Amanda no sabía qué hacer.
Estaba enfurecida, pero a la vez triste. Aquel remolino de emociones le
superaba. De repente empiezo a llover, pero ella a penas nota caer las gotas de
agua.
-Ey, te vas a mojar... ¿Estás
bien?
Amanda se gira y ve a un
chico muy guapo, de preciosos ojos azules que le cubrió con un paraguas. Ella
respondió negando con la cabeza a modo de respuesta, mientras se echo a llorar apoyándose
en su hombro mientras él la abraza.
-Tranquila, no sufras por
eso, no te quiero ver mal por nada ni nadie, ¿vale?
Amanda le abraza, queriéndole
dar a entender que sí.
-Por cierto, soy Dani, y ¿tu cómo
te llamas?
-Amanda, la tonta que se deja
engañar- respondió ella.
-Ey, no te permito que digas
eso de ti... Ven, que te invito a tomar algo- le dijo Dani intentando animarla
un poco.
Adriana corría, tenía que llegar a su casa si no quería empaparse de arriba a abajo... Más de lo que estaba. La calle estaba mojada y Adriana con botas de tacón, cosa que era mala combinación si estabas corriendo. De repente, lo que todo el mundo temía: Caída increíblemente torpe de Adriana.
Se había caído hacia atrás, dándose con toda
la espalda y eso le había producido un dolor horrible.
-¿Estás bien?- una voz amable
y dulce la pregunto.
-S... Si... Bueno, en realidad
no- respondió ella medio aturdida aún.
-Vaya, te has llevado un buen
golpe, ¿necesitas ir al médico o algo?
-No, tranquilo...
A Adriana se le corta la respiración por un
momento. Acababa de reparar en aquel chico. Era guapísimo, con una sonrisa que
enamoraba a cualquiera.
-Ey,¿ estás bien?
A la chica se le había ido el
santo al cielo, pero ya estaba de vuelta en la tierra
-Sí, si... No, no necesito ir
al médico, pero gracias- le dijo sonriéndole.
-Me alegro de que estés bien...
Yo soy Álvaro y tu ¿eres...?
-Adriana, me llamo Adriana.
-¿Y me concedes el honor de
ir a dar una vuelta, Lady Adriana?- pregunto Álvaro muy caballeroso.
-Claro que sí, mi
caballero...
Se sonríen, cómplices mientras empiezan una fría
pero preciosa tarde...
Escrito: Angela
Editado: Rubi
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