domingo, 25 de noviembre de 2012


CAPITULO 2

-FLASHBACK-
Amanda estaba ilusionada, iba a cumplir un mes con aquel chico que tanto quería, y hoy se lo pensaba decir. Le pensaba decir aquel "Te quiero" que nunca se había atrevido a dejar escapar de entre sus labios, pero al que hoy quería dar libertad.

Hacia frio, pero eso era lo de menos si iba a estar con esa persona que quería que le diese calor y le protegiera del frio para el resto de su vida. Amanda se sentó en un banco del parque, faltaban cinco minutos... Esperó... Esperó... Ya pasaba cuarto de hora... Siguió esperando... Y un WhatsApp que llega: "No me esperes, no tengo pensado ir. Esto se acabó, lo siento"

Amanda no sabía qué hacer. Estaba enfurecida, pero a la vez triste. Aquel remolino de emociones le superaba. De repente empiezo a llover, pero ella a penas nota caer las gotas de agua.

-Ey, te vas a mojar... ¿Estás bien?

Amanda se gira y ve a un chico muy guapo, de preciosos ojos azules que le cubrió con un paraguas. Ella respondió negando con la cabeza a modo de respuesta, mientras se echo a llorar apoyándose en su hombro mientras él la abraza.

-Tranquila, no sufras por eso, no te quiero ver mal por nada ni nadie, ¿vale?

Amanda le abraza, queriéndole dar a entender que sí.
-Por cierto, soy Dani, y ¿tu cómo te llamas?
-Amanda, la tonta que se deja engañar- respondió ella.
-Ey, no te permito que digas eso de ti... Ven, que te invito a tomar algo- le dijo Dani intentando animarla un poco.

{En otro punto de la ciudad, con prisas y la cabeza en las nubes}
Adriana corría, tenía que llegar a su casa si no quería empaparse de arriba a abajo... Más de lo que estaba. La calle estaba mojada y Adriana con botas de tacón, cosa que era mala combinación si estabas corriendo. De repente, lo que todo el mundo temía: Caída increíblemente torpe de Adriana.


Se había caído hacia atrás, dándose con toda la espalda y eso le había producido un dolor horrible.

-¿Estás bien?- una voz amable y dulce la pregunto.
-S... Si... Bueno, en realidad no- respondió ella medio aturdida aún.
-Vaya, te has llevado un buen golpe, ¿necesitas ir al médico o algo?
-No, tranquilo...

 A Adriana se le corta la respiración por un momento. Acababa de reparar en aquel chico. Era guapísimo, con una sonrisa que enamoraba a cualquiera.

-Ey,¿ estás bien?

A la chica se le había ido el santo al cielo, pero ya estaba de vuelta en la tierra
-Sí, si... No, no necesito ir al médico, pero gracias- le dijo sonriéndole.
-Me alegro de que estés bien... Yo soy Álvaro y tu ¿eres...?
-Adriana, me llamo Adriana.
-¿Y me concedes el honor de ir a dar una vuelta, Lady Adriana?- pregunto Álvaro muy caballeroso.
-Claro que sí, mi caballero...

 Se sonríen, cómplices mientras empiezan una fría pero preciosa tarde...

Escrito: Angela
Editado: Rubi

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